Seguro que más de una vez has tenido alguna discusión con alguien sobre el color de un objeto o de una prenda de ropa.
Este hecho se debe a un campo de estudio no demasiado longevo y generalmente obviado y rechazado frente a la postura tradicional de Newton, la psicología del color, que analiza el efecto del color en la percepción y la conducta humana.
Y fruto de ese campo es el estudio de la percepción de los colores que hacen creativos, productores, arquitectos o diseñadores en campos como el diseño arquitectónico, la moda, la y el arte publicitario.
El responsable de este enfoque del color fue, curiosamente, el poeta y científico alemán Johann Wolfgang von Goethe, quien en su tratado sobre la “Teoría del color” añadía a la visión únicamente física del color promovida por Newton, proponiendo que el color en realidad depende también de nuestra percepción, en la que se haya involucrado el cerebro y el sentido de la vista.
De acuerdo con la teoría de Goethe, lo que vemos de un objeto no depende únicamente de la materia, tampoco exclusivamente de la luz como afirmaba Newton, sino que involucra también a una tercera condición que es nuestra precepción de cada objeto.
Este hecho hace que la subjetividad de los colores sea especialmente alta y que origine situaciones como las que comentaba al inicio del artículo sobre la discusión entre varias personas acerca de los colores percibidos por cada una de ellas.
No obstante, actualmente se considera que la subjetividad no radica concretamente en los postulados de Goethe, sino en el hecho de que físicamente nuestra percepción de los colores es subjetiva, ya que el modo en el que percibimos cada uno las distintas frecuencias de onda, dentro del especto visible varía de unas personas a otras y es la responsable de la disparidad de criterios. Siendo éste el verdadero quid de la cuestión.
Espero no haberte aburrido, pero considero que se trata de un tema bastante interesante, por lo práctico que resulta, ya que seguro que más de una vez te ha pasado.
Muchas gracias a mi novia, Ester, que me envió un correo al respecto y en el que está basado este artículo.







2 Comentarios ↓
miguel el 28 de Enero de 2007 a las 17:38
Se ve más con el cerebro que con los ojos… Los aficionados a la astronomía sabemos que la capacidad para percibir colores y distinguirlos se puede (incluso) entrenar.
Jaluro el 28 de Enero de 2007 a las 21:36
Es muy probable que tu afirmación sea cierta, especialmente el hecho de que se entrena, pero también es cierto que la vista juega un papel fundamental, ya que las frecuencias que percibimos los humanos varía ligeramente de unos a otros.
Y eso es lo que viene a constatar este artículo.
En cualquier caso, gracias por la aportación del entrenamiento, ya que había sido algo que no se había comentado.
Ciao.
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